- En El Evangelio Según el Espiritismo, de Allan Kardec, encontramos que Jesús colocaba la caridad como condición necesaria para la superación espiritual y como la primera de todas las virtudes porque ella incluye implícitamente a todas las demás virtudes como la humildad, la dulzura, la benevolencia, la indulgencia, la justicia, etc, fundamentadas todas en la ley de amor. (E.S.E. cap,XV, No.3).
- También el apóstol Pablo en su Epístola a los Corintios colocaba la caridad por encima de las demás virtudes, incluso por encima de la fe, porque la práctica de la caridad se encuentra al alcance de todos los hombres de cualquier posición social, racial, económica, independientemente de las creencias, la cultura, los conocimientos, el sexo, la edad y otros aspectos. Pablo define la autentica caridad como el conjunto de cualidades del corazón (E.S.E. Cap.XV, No.7).
- Dentro de la Doctrina Espírita se promulga la máxima “Fuera de la caridad no hay salvación” porque si se practica la caridad mientras estamos en la Tierra podemos vivir en paz entre los hombres; así mismo, la práctica de la caridad permite al espíritu un estado de paz, felicidad y tranquilidad de conciencia en su permanencia en el mundo espiritual como fruto de su benevolencia, fraternidad y abnegación en la Tierra. (E.S.E. Cap.XV, No.10). El Espiritismo enseña que la caridad es la guía más segura que el hombre puede tener en su conducta en todo momento.
- Siendo el Centro Espírita el núcleo en que se congregan los espiritistas con la doble finalidad de su auto-perfeccionamiento espiritual y de la práctica del amor al prójimo, la caridad no podría estar ausente de sus actividades y tareas. Es por esto que la caridad en el Centro Espírita debe ser practicada primeramente entre sus miembros, colaboradores y directivos, manteniéndose buenas y fraternales relaciones entre sí para la buena marcha y organización de la institución.
- Así mismo un Centro Espírita no sería auténtico si por una parte estudiara y pregonara una doctrina de amor, de fraternidad y de esclarecimiento espiritual, y por otra parte no la practicara ni entre sus mismos integrantes, ni hacia los simpatizantes, visitantes y necesitados que acudieran a sus puertas solicitando la ayuda espiritual, social, moral y material que estuviesen necesitando.
- Todo esto nos lleva a la conclusión de que la vivencia del la caridad interna y externa es parte esencial y necesaria de la vida de todo centro espírita y que sus actividades hacia el público asistente deben caracterizarse por la práctica de la caridad moral (Caridad benevolente) y de la caridad material (caridad beneficiente).